Crecí en esta profesión gracias al compromiso y dedicación de mi padre, a quien le agradezco tanto el haberme transmitido la pasión y entusiasmo por la artesanía.
Fue él, el que me enseñó que día a día, con trabajo, esfuerzo y constancia, uno se supera, y supera, cualquier obstáculo.
Siempre quise tener mi propio proyecto, despegar y crecer.
Así fue que impulse a una amiga a que me siguiera en esto.
Después de mucho sacrificio y ayuda, un febrero del 2005, comenzamos con nuestro propio taller.
Ella me acompañó, fue importante su entusiasmo y ganas de trabajar para hacer posible mi sueño.